Dos refranes para Obama en vísperas de su viaje a Cuba

obama-y-raul-1.jpg
Cubahora

A menos de un mes de la visita a Cuba del Presidente Barack Obama, cual alfombra roja que lo preceda, el gobierno estadounidense ha venido adoptando en secuencia acciones que en nada contribuyen a sus objetivos de generar simpatías en el pueblo cubano.

El 26 de febrero la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, multó por 304 mil 706 dólares a la empresa Halliburton por prestar servicios a la compañía cubana Cuba Petróleo, demostrando con esa acción que como denunció Josefina Vidal, Directora de América del Norte de la cancillería cubana, en su cuenta en de la red social Twitter, que “el bloqueo a Cuba sigue aplicándose con rigor por EEUU”.

El 2 de marzo, An­tony Blinken, Subse­cretario de Estado de los Estados Unidos asoció en el Consejo de Dere­chos Hu­ma­nos de la ONU, que sesiona en Ginebra, la visita de Obama a Cuba a pronunciamientos injerencistas y repitió el discurso hostil que EEUU ha sostenido tradicionalmente en esos espacios para justificar el bloqueo. La delegación diplomática cubana presente allí respondió aludiendo a las prácticas represivas y discriminatorias muy frecuentes en territorio estadounidense -“la discriminación ra­cial, la violencia policial, el mal­trato a los inmigrantes y la tortura a detenidos”- reiterando que el bloqueo contra la Isla

“es la principal violación que se comete contra los derechos humanos de todo un pueblo, y que durante los últimos meses se ha agudizado con la imposición de sanciones millonarias contra entidades bancarias y financieras internacionales, con el fin de intimidarlas y obstaculizar las transacciones económicas y financieras de Cuba”.

Casi inmediatamente después, se conoció que no se efectuaría una anunciada visita del Secretario de Estado John Kerry a La Habana, quien en una audiencia del Congreso estadounidense el 23 de febrero había dicho con respecto a Cuba:

“Debo ir allá en una semana o dos, para tener específicamente un diálogo sobre derechos humanos”.

Los medios de comunicación no pueden concebir que una relación entre iguales supone que el país pequeño y que no es una potencia económica, militar y mediática se sienta ofendido y juzgue inconveniente la visita del jefe de Blinken después de las agresivas palabras de este en Ginebra pero la lógica indica que es eso lo que puede haber sucedido. Los medios tampoco tuvieron en cuenta que fue Cuba la que en julio de 2014 propuso a Estados Unidos sostener un diálogo bilateral sobre derechos humanos, que fue reiterada en enero de 2015, cuando fue aceptada por las autoridades estadounidenses, efectuándose un primer encuentro el 31 de marzo de ese año en Washington, y que concluida esa reunión, el jefe de la delegación cubana, Pedro Luis Pedroso Cuesta, declaró en con­­ferencia de prensa que el clima de trabajo fue respetuoso y profesional, y que las partes habían decidido “mantenerse en contacto por los canales diplomáticos respecto a po­­si­bles nue­­­vos intercambios, sus fechas, se­des y agendas.” No han existido nuevos encuentros bilaterales sobre el tema pero la diplomacia estadounidense aprovechó un foro multilateral de la ONU para agredir a la Isla, vinculándolo a la visita de Obama.

Acaba de anunciarse que Ben Rhodes, asesor adjunto de Seguridad Nacional del Presidente Barack Obama, viajará a Miami la próxima semana para reunirse “con los líderes de la comunidad cubanoamericana y aliviar las preocupaciones sobre el histórico viaje del mandatario a La Habana a finales de marzo”. Lo anterior pareciera revelar el objetivo de las declaraciones de Blinken en Ginebra, sobre todo si se sabe que para la Casa Blanca “los líderes de la comunidad cubanoamericana” son los congresistas de extrema derecha y miembros de organizaciones financiadas tradicionalmente por el gobierno norteamericano para la desestabilización de la Isla. La popularidad de esas personas ha venido retrocediendo en los últimos tiempos precisamente por oponerse a la nueva política de EEUU hacia Cuba. A esas mismas personas va dirigido el mensaje que se filtró a la prensa sobre la supuesta firmeza con que Washington estaría defendiendo la posibilidad de que Obama pueda dirigirse por televisión a los cubanos y encontrarse con los “disidentes” que están vinculados en todos los casos a estos grupos de Miami y que a través de ellos reciben los recursos que les asigna el gobierno estadounidense, a pesar de que los propios diplomáticos norteamericanos en La Habana los han descalificado como oposición creíbley han señalado su desconexión de la sociedad cubana.

Pero es insólito que la prensa estadounidense presente como resultado de un pulseo con el gobierno cubano las transmisiones en vivo de las actividades y discursos de Obama o la posibilidad que este tendrá de reunirse con quien desee, cuando ambas cosas ya ocurrieron sin sobresaltos durante las visitas a la Isla del expresidente James Carter y el Secretario de Estado John Kerry, cuyas intervenciones en la reapertura de la embajada estadounidense en La Habana y en la conferencia de prensa que ofreció en el Hotel Nacional de Cuba fueron transmitidas íntegramente por la televisión cubana. Sólo la necesidad de vestir como “victoria sobre el régimen totalitario de los Castro” lo que es algo esperado como normal por la población de Cuba y que ya esos mismos medios se ocuparon de difundir en casos anteriores puede explicar semejante manipulación.

¿Finalmente?, el 4 de marzo, Obama decidió prorrogar por un año la vigencia de Orden Ejecutiva 13692 firmada el 8 de marzo de 2015 declarando “emergencia nacional” por considerar a Venezuela -el principal aliado de Cuba en la región- “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos”. Esta vez no respondió la diplomacia cubana, una “Declaración del Gobierno Revolucionario” calificó de “arbitraria y agresiva” la decisión estadounidense y reiteró

“de manera resuelta y leal su apoyo incondicional y el de nuestro pueblo a la hermana República Bolivariana de Venezuela, al legítimo gobierno del Presidente Nicolás Maduro y a la unión cívico-militar del pueblo bolivariano”.

Un día después, la presencia en Caracas del Primer Vicepresidente cubano, Miguel Díaz Canel, en Caracas sirvió para argumentar más esa postura sobre la decisión de Obama contra Venezuela:

“Una vez más, el imperio demuestra que no ha cambiado su esencia agresiva y su desprecio hacia nuestros pueblos, reiterando sus amenazas contra una nación hermana, pacífica y solidaria, e ignorando la indignación y rechazo unánimes que suscitó la promulgación de esta infame Orden hace apenas un año”.

Los refranes suelen dar consejos muy sabios. No se puede tener misa en Miami y procesión en La Habana y el que mucho abarca poco aprieta. Todas estas acciones hostiles de EEUU hacia Cuba y su aliado venezolano, no solo han generado la correspondiente respuesta cubana, sino que han sido ampliamente difundidas por los medios y aunque su objetivo es conseguir un perdón imposible de quienes han vivido toda la vida de la confrontación entre los dos países, lo que sí hacen es disminuir la simpatía que espera encontrar el Presidente Obama en Cuba y dar la razón a quienes han venido alertando sobre el hecho de que Washington no ha renunciado a su comportamiento imperial con la Isla.

Fuente: http://www.cubahora.cu/politica/dos-refranes-entre-cuba-y-obama

CHILE: Colonia Del Neoliberalismo: ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Fuerzas Armadas venezolanas responden a Obama

 

OBAMA1

Escrito por colaboradores.

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) se manifestó con respecto a la medida tomada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de extender por un año más el decreto en que se califica a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad del país del norte. A continuación el texto íntegro de esa declaración:

“La Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en estricto cumplimiento a lo consagrado en el artículo 328 de nuestra Carta Magna, que nos asigna la sagrada misión de ‘…garantizar la independencia y soberanía de la nación y asegurar la integridad del espacio geográfico…’, de nuevo eleva su voz por y ante el pueblo de Venezuela y el mundo entero, para manifestar su profunda indignación y rechazo absoluto a la infeliz y absurda decisión del presidente de los Estados Unidos de América, Barack Hussein Obama, de extender por un año más las sanciones, arbitrarias y sin sustentación jurídica, contra ciudadanos venezolanos y ratificar el decreto que califica a nuestra nación como ‘una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU.’.

Resulta inconcebible que el gobierno de la mayor potencia militar del mundo adopte una medida de esta naturaleza, de carácter eminentemente injerencista, de marcado acento imperialista, absolutamente irrespetuosa del principio de autodeterminación de los pueblos y carente de la más elemental lógica política, en contra de nuestro pueblo, sus autoridades y su gobierno legítimamente constituido, elegido por voluntad popular, de vocación estrictamente pacifista y respetuoso de los derechos humanos.

¡No es Venezuela el país que interviene en distintas partes del mundo para promover y ejecutar guerras atroces que generan miles de víctimas entre fallecidos, heridos y desplazados, incluyendo ancianos y niños!

¡No es Venezuela la que promueve actos desestabilizadores en gobiernos de otras latitudes!

¡No es Venezuela quien decide y ejecuta bloqueos comerciales, económicos y financieros a otros pueblos del mundo!

¡No es Venezuela el mayor consumidor ni productor de drogas a nivel mundial, ni cuenta con un arsenal nuclear como medio de amenaza!

Muy al contrario, Venezuela, su gente, su gobierno y su institución castrense, han promovido siempre la paz y la libertad. Venezuela es verdaderamente una esperanza que se construye día a día, al calor de una democracia auténtica, popular, participativa y protagónica.

En los actuales momentos, cuando la revolución, a través de la agenda económica bolivariana, realiza ingentes esfuerzos para reactivar la economía nacional, afectada precisamente por una crisis promovida por el mismo sistema capitalista, el gobierno norteamericano lanza esta nueva arremetida que parece obedecer a oscuros intereses y son parte de una campaña sistemática orquestada por elites, externas y otras internas, embriagadas de poder, en contra de Venezuela, para desprestigiar el proceso revolucionario iniciado por nuestro comandante supremo y eterno Hugo Chávez y que hoy conduce acertadamente el presidente Nicolás Maduro Moros, comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Pero tenemos la certeza que la sociedad venezolana sabrá comprender adecuadamente la naturaleza vil de estas maniobras y junto a su gobierno, se sobrepondrán a la adversidad para seguir construyendo su propio destino de manera soberana e independiente y alcanzar el progreso, desarrollo y prosperidad anhelados por todos nuestros compatriotas, a quienes les reiteramos, independientemente de sus tendencias políticas, la necesidad imperante de mantenernos unidos monolíticamente, pueblo y Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en perfecta sinergia, para enfrentar la hostilidad de la antipatria y preservar los más altos intereses de la nación”

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Los objetivos ocultos que rodean la detención de Lula da Silva

lula_si.jpg_916636689Analistas advierten que detrás de la operación efectuada hoy están los intereses de EE.UU. y las transnacionales por privatizar las riquezas naturales de Brasil así como la intención de desprestigiar al Partido de los Trabajadores (PT) de cara a las elecciones presidenciales de 2018.

El fin de semana el ex presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, manifestó que si el Partido de los Trabajadores (PT) lo consideraba necesario él podría ser candidato para las elecciones presidenciales del 2018.

El lunes presentó por escrito su defensa ante la fiscalía de Sao Paulo por las acusaciones en su contra y se puso a la disposición del órgano para suministrar la información que fuese necesaria. Sin embargo, la Policía Federal lo detuvo hoy para llevarlo a rendir declaraciones.

Los analistas coinciden en que esta acción es parte del espectáculo al que está acostumbrado el juez que lleva el caso y que se busca desprestigiar la imagen del líder de Brasil así como la del PT de cara a las elecciones presidenciales del 2018.

El politólogo Juan Manuel Karg manifestó que la detención es una maniobra que tiene que ver más con los medios de comunicación y con una parte de la justicia brasileña que con la causa Lava Jato, porque hace 15 días cuando él iba a declarar y presentó un pedido para postergar su declaración y preparar mejores elementos para su defensa éste fue aceptado.

Luego se da el allanamiento a su residencia este viernes y la detención aún cuando él nunca se negó a declarar. En este sentido, Karg considera que esta acción es muy grave porque se detuvo al ex presidente del propio Gobierno que está en funciones lo que evidencia que hay una distancia entre el poder judicial y el Gobierno que, en otros casos, podría ser sana y natural.

Este ataque además va más allá de Brasil y es similar a los que se están dando en contra de la ex presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de Evo Morales en Bolivia y de Nicolás Maduro en Venezuela, afirmó.  Por otra parte, tiene que ver con una noción de la fuerzas conservadoras de que Brasil es la primera economía de América del Sur y su política define mucho lo que sucede en otras latitudes del continente.

“Me parece que detrás de esta decisión también está la intención de dar un zarpazo final contra los gobierno posneoliberales tras la victoria de la derecha en Argentina, en la elección de medio término en Venezuela y en el referendo en Bolivia”, aseveró Karg.

Asimismo, indicó que este año se votarán alcaldías en Brasil y hay un trasfondo de erosionar aún mas al PT, que ha sido el partido mas vapuleado en la última década por los medios de comunicación.

“Van a intentar sacar a Lula de competición y si no lo logran van a mentir sobre él, van a erosionar su figura para tratar de llegar en mejores términos a la elección presidencial”, dijo.

Reiteró que su posible elección en 2018 abriría la posibilidad para un nuevo mandato de Cristina Fernández en Argentina y eso es lo que las fuerzas de oposición y la derecha internacional intenta evitar.

El show mediático antes que todo 

Por su parte, el analista Beto Almeida subrayó que esta medida es parte la espectacularización de la noticia y que incluso los medios de comunicación privados sabían de la detención antes de que ocurriera.

Además, señaló que tras esta medida también está el interés de diversos sectores del país y del mundo de privatizar las riquezas naturales de la nación.

Mencionó que no hay duda de que la Policía Federal tiene entrenamiento del Buró Federal de Investigación estadounidense (FBI) y que el Poder judicial actuó en conexión con los procuradores judiciales de Estados Unidos, por lo tanto está la posibilidad de que se esté montando un falso positivo en términos jurídicos.

Desde que salió a la luz pública el caso de corrupción en Petrobras, la oposición brasileña pretende vincular a la presidenta Dilma Rousseff y a los miembros del PT en este caso para solicitar su destitución.

A juicio del periodista y sociólogo brasileño Laurindo Leal, la derecha de su país está jugando todas sus cartas para sacar del poder al Partido de los Trabajadores (PT), debido al anuncio que hizo el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva de volver a lanzarse como candidato en las próximas elecciones.

La oposición implementa acciones como el querer vincular a Rousseff y a Da Silva en el caso de corrupción de Petrobras, pero sus acciones no han salido como lo esperaban. Así quedó demostrado luego de que la comisión parlamentaria brasileña, encargada de la investigación de corrupción en la petrolera estatal, eximiera a ambos líderes de toda responsabilidad en el caso al no encontrar pruebas en su contra.

Telesur

¿Por qué quieren vejar a Lula? 

Martin Granovsky

 776beb23-1ec5-11e5-9389-06aff80000bf.jpg_761238098Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección: 
 http://www.telesurtv.net/bloggers/Por-que-quieren-vejar-a-Lula-20160306-0003.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net

Periodista y licenciado en Historia. Columnista del diario Página/12 de la Argentina, conductor de Sostiene Granovsky por CN23 y coordinador de la TV del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, www.clacso.tv. También dirige el Núcleo de Estudios del Brasil de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo y es profesor en el Instituto del Servicio Exterior de la Nación de la Cancillería. En Twitter, @granovskymartin.

 Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección: 
 http://www.telesurtv.net/bloggers/Por-que-quieren-vejar-a-Lula-20160306-0003.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net
 El discurso de Mauricio Macri, el martes 1º, elevó a niveles mágicos la palabra “relato”. El uso de la fuerza pública y la captura de Lula durante cuatro horas, el viernes 4, bajó las cosas a tierra: la política en Sudamérica se juega en el infierno de los ciclos económicos, las oscilaciones de la mirada popular, la capacidad de las fuerzas políticas para leer la correlación de fuerzas y tensar o distender según corresponda, la lucidez para cambiar y la chance de cambiar a tiempo. De ese infierno no se salva siquiera el tornero nordestino que después de 500 años de historia impulsó el ascenso social en masa de 40 millones de pobres, cumplió con su objetivo de tres comidas diarias para todo un pueblo y devolvió la autoestima a sectores relegados desde el esclavismo a vivir en la barraca de los explotados. Durante unos días dio la sensación de que la clave es cómo se cuentan las cosas. Si Macri no historiaba la herencia recibida como un pasado maldito, sostenían algunos de sus partidarios, no podría justificar el dólar a 16 (“de pánico”, diría Alfonso Prat-Gay) o la inflación del 40 por ciento. Perdería legitimidad. El análisis partía de considerar que existió y existe un relato mentiroso, el de Cristina, y que era preciso derrotarlo mediante la instalación de otro nuevo, sincero y cristalino. En el fondo hay una idea prepolítica. O antipolítica. La política sería una impostura y la pelea debería arrancarle la máscara. La realidad sería solo un reflejo del mundo de las palabras. La manipulación manda y los hechos le obedecen. Quien exponga la manipulación y revele sus mentiras vencerá. Así de fácil. Una franja cristinista de pensamiento básico cree que alcanza con mostrar que Macri se sacó la careta. ¿Vieron? Es, nomás, un neoliberal. Los macristas enamorados del propio relato encontraron su fórmula. ¿Vieron? Cristina era, nomás, una impostora que destruía el Estado y aumentaba la pobreza mientras decía lo contrario. A la vez asoma en el macrismo un sector más realista. “Si Brasil estornuda la Argentina corre peligro de neumonía”, dijo la canciller Susana Malcorra. No es que las narrativas, en política, sean inútiles. Al contrario. Son la explicación de lo que quiere un Presidente. Y, sin mentir, incluyen cierta exageración imprescindible. Pero la clave de su eficacia es, por un lado, la cercanía con la realidad y, por otro, la empatía con los anhelos sociales predominantes. La publicidad negativa sirve en elecciones, aunque tampoco es la carta ganadora. Para gobernar no alcanza. Néstor Kirchner no fue popular por su denuncia de los años 90 sino por las políticas de crecimiento del empleo o el cambio de la Corte, y por su narrativa de futuro: pasar del Infierno al Purgatorio. Con apoyo en la popularidad final de Néstor, del 70 por ciento, cuando solo habían transcurrido cuatro años de ciclo kirchnerista, el punto fuerte de Cristina Fernández de Kirchner en 2007 fue su promesa de continuidad. En 2011, Cristina era la presidenta que había evitado la destrucción de la Argentina en medio de la crisis iniciada en 2008. También la jefa de un espacio político que, como suele recordar el antropólogo Alejandro Grimson, abarcaba no solo a los nuevos kirchneristas sino a casi todos los peronistas, incluyendo a los representados por Hugo Moyano, Sergio Massa y José Manuel de la Sota, frente a opositores deshilvanados. Fue reelecta. Luego, ninguna narrativa posterior compensó el estancamiento económico, la inflación y la disgregación de la alianza social y política originaria. Más allá o más acá de su peligro real, ni los buitres ni Héctor Magnetto fueron percibidos a nivel popular como la causa de una economía empobrecida o el motivo superior de un combate en el que los argentinos debían dejar de lado sus objetivos módicos de mejora cotidiana. La candidatura de Scioli chocó, entre otras cosas, contra ese tono épico que no coincidía con los problemas del 2015, contra su propia gestión en la provincia de Buenos Aires, contra su escasa vocación de liderazgo y contra una alianza social más frágil. La política a veces es como los autos viejos. El castigado Renault 12 con 30 años a cuestas le sirve a un remisero para changas de barrio. Si lo llevase en expedición de Buenos Aires a Purmamarca le aparecerían una a una todas sus debilidades. Es que todo, siempre, no se puede. Si la economía no crece, si decrece o si crece poco. Si eso pasa después de diez años de la misma fuerza política en el gobierno. Si esa fuerza no sabe, no puede o no quiere reciclarse. Si se da todo junto, adiós futuro. Si los conservadores tienen éxito en partir la sociedad y, en lugar de esquivar la encerrona, los progresistas la aceptan gustosos o la alientan, o no pueden derrotarla, chau porvenir. Sucede lo mismo con la corrupción. Está mal en sí misma. La financiación ilegal de la política está mal. Ponerse plata pública en el bolsillo propio está mal. Pero, además del deber ser, todo empeora si antes se redujo el margen maniobra por efecto de la crisis económica. No está escrito en ningún lado que los nuevos gobiernos conservadores, como el argentino, queden exentos de esta ecuación. Hasta los gobiernos de Bolivia y Uruguay, los menos cuestionados por asuntos de corrupción en Sudamérica, sufren hoy un desgaste por las relaciones de Evo con una ex mujer y la supuesta aparición de un hijo, y por el descubrimiento de presuntas irregularidades en el curriculum del vicepresidente uruguayo Raúl Sendic. En un trabajo notable publicado en diciembre de 2015 en la revista brasileña Piauí, “El lulismo contra las cuerdas”, pronosticaba André Singer, ex vocero de Lula: “Desde una perspectiva popular, la asociación intuitiva entre el desvío del dinero público y la caída en el ritmo de actividad económica puede generar un efecto devastador en las urnas en 2016 y 2018”. Este año Brasil tendrá elecciones municipales. Previsiblemente perderá en la principal ciudad, San Pablo, donde hoy el intendente Fernando Haddad es del PT. En octubre de 2018 se celebrarán los comicios presidenciales. ¿Lula es un blanco móvil porque así lo resolvió Washington? Si no Washington, ¿un sector de la inteligencia estadounidense? ¿La Casa Blanca decidió que es hora de terminar con la era iniciada entre 1999 y 2007 por Hugo Chávez (1999), Lula (2003), Néstor Kirchner (2003), Tabaré Vázquez (2005), Evo Morales (2006), Michelle Bachelet (2006) y Rafael Correa (2007)? ¿Tiene origen en los Estados Unidos el copyright de un método que se basa en el desarrollo de un Poder Judicial convertido en facción, la articulación de ese judiciario con los grandes medios y el estímulo del núcleo de las finanzas internacionales y las elites domésticas porque de ese modo suponen que cortarán de raíz cualquier atisbo de renacimiento popular? Las preguntas pueden ser lícitas. Pero ni la teoría conspirativa ni el registro de una conspiración verdadera responderán otra pregunta: ¿por qué un plan de ese tipo tendría éxito ahora si no lo tuvo antes fuera de países pequeños como Paraguay y Honduras? En el paper mencionado Singer prefirió otro método de trabajo. Describió el proceso general iniciado en 2003, mostró las insuficiencias y la mala praxis y enlazó momento a momento la política y la economía. Singer compara el comienzo de Lula con el inicio de un ciclo de Estado de bienestar, pleno empleo y aumentos salariales al estilo del que arrancó en los Estados Unidos con Franklin Delano Roosevelt en 1933 y duró por lo menos 30 años. Para Singer, el lulismo es un ciclo de reforma en grageas y por acumulación que, por eso mismo, precisa un horizonte de décadas por delante. El 31 de diciembre de 2010 Lula dejó su segundo mandato con 80 por ciento de aprobación, 7,5 por ciento de crecimiento, 5,3 por ciento de desempleo y un salario mínimo 54 por ciento mayor al de su primer día de gobierno. Enormes masas de brasileños accedieron por primera vez a la casa propia, al auto, al dentista, al viaje en avión y al diploma universitario. En su primer mandato Dilma Rousseff amplió los planes sociales, redujo la tasa de interés y logró terminar el gobierno con un salario mínimo valorizado en un 72 por ciento respecto del 31 de diciembre de 2002, último día de gobierno de Fernando Henrique Cardoso. Aunque en pelea dura, ganó su reelección en octubre de 2014. Pero días después anunció que entregaría el Ministerio de Hacienda de su segundo mandato a Joaquim Levy, un austericida empleado del sector financiero. Escribe Singer que así el lulismo se convirtió en un boxeador que pierde sus defensas. La Dilma Uno, según Singer, dispuso medidas audaces pero que, según Singer, necesitaban de un crecimiento del 5 por ciento para ser sustentables cuando el mundo ya afrontaba la crisis financiera de 2011 y propugnaba otra vez el neoliberalismo como salida global. Su entonces ministro Guido Mantega desafió a los bancos y reformó el sistema eléctrico con subsidios para la industria. La reacción contra Dilma y Mantega fue violenta en la prensa, en los empresarios transnacionales que antes celebraban el milagro brasileño, en los bancos y, paradójicamente o no, entre los grandes empresarios industriales paulistas. La Dilma Bis no hizo una corrección suave sino que pegó el volantazo. Levy y el giro económico bruscamente regresivo le hicieron perder el apoyo propio y la legitimidad para enfrentar los problemas políticos, que además, según Singer, quiso atacar “en tono jacobino y comprándose muchas peleas al mismo tiempo”. En 2015 el PBI cayó un 3 por ciento, decreció el salario real, la inflación llegó al 10 por ciento. La base del PT quedó paralizada. En esas condiciones el juez Sergio Moro, el mismo que el viernes ordenó detener a Lula, avanzó con la Operación Lava Jato con la ilusión de convertirse en la réplica brasileña del Mani Pulite de los fiscales italianos. Un Manos Limpias que, dicho sea de paso, tras derruir al viejo sistema de prebendas y coimas en la obra pública fulminó a los dirigentes políticos tradicionales pero abrió el camino a la era de Silvio Berlusconi. Envalentonado por el humor callejero, que pasa del individualismo a posturas cada vez más conservadoras, Moro refuerza su estrategia: imponer largas prisiones preventivas para favorecer la “delación premiada” de los reos (como quiere Macri en la Argentina) y realizar operativos espectaculares usando fiscales de una fuerza de tareas especial y ayudado por una Policía Federal cuyo aparato de inteligencia el PT nunca había desmantelado. Singer escribía en su artículo de diciembre de 2015 que en caso de juicio político exitoso la interrupción del mandato de Dilma podría generar un efecto de catarsis. Y que ese efecto, combinado con una derrota electoral grave en 2016, produciría en el lulismo el doble estigma de quedar convertido en responsable de la crisis económica y culpable de connivencia con la corrupción. Es lo que está en juego. Es lo que quiere evitar Lula cuando promete que a sus 70 años dará batalla con más fuerza que un tipo de 30.

 Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección: 
 http://www.telesurtv.net/bloggers/Por-que-quieren-vejar-a-Lula-20160306-0003.html. Si piensa hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y coloque un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. www.teleSURtv.net
Posted in Uncategorized | Leave a comment

Cuba: Descuidar la educación ideológica, grave error.

unnamed
Por Luis M. Arce y Anubis Galardy, La Joven Cuba
Para el fraile dominico brasileño Frei Betto, una de las causas principales de retrocesos en gobiernos progresistas en América Latina es el descuido en la formación ideológica de la sociedad.
A juicio de uno de los gestores de la teología de la liberación, no se trata de un fenómeno nuevo ni propio del continente, pues ya se había dado en la antigua Unión Soviética y en el resto de Europa del Este.
En una detallada entrevista con periodistas de Prensa Latina durante su participación en la II Conferencia Internacional Con todos y para el bien de todos, dedicada a José Martí, Betto defendió esos criterios a la luz del pensamiento político y antimperialista martiano.
“Hemos avanzado mucho en los últimos años, se logró elegir jefes de Estado progresistas, conquistar conexiones continentales importantes como la alianza bolivariana, Celac, Unasur, pero se cometieron errores”.
Según precisó, “desde el punto de vista humano lo más fuerte fue no cuidar la organización popular, el trabajo de educación ideológico y allí entra en juego José Martí porque él siempre se preocupó por el trabajo ideológico”.
Ahora tenemos que hacernos una autocrítica fuerte y preguntarnos cómo vamos a rescatar esos gobiernos progresistas desde el punto de vista de países como Venezuela, Argentina, Brasil. ¿Cómo evitar en Venezuela y Brasil, por ejemplo, la catástrofe de lo que acaba de suceder en Argentina?
A una pregunta sobre si retrocesos de esa naturaleza fueron advertidos en las ideas martianas, Betto responde positivamente.
“Sí. Los retrocesos en una sociedad desigual significan que hay una permanente lucha de clases. No podemos engañarnos, pues no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista.
 

En Brasil, ejemplifica, mucha gente ya está aburrida porque no puede consumir como antes. Yo diría que, con todos los logros del gobierno del Partido de los Trabajadores con los presidentes Lula y Dilma, lamentablemente hemos desarrollado una conciencia más consumista que ciudadana.
 

¿Cuál es el problema? No se politizó a la nación, no se hizo un trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes, y ahora la gente se queja porque ya no puede comprar carros o pasar vacaciones en el exterior.
 

Estamos volviendo atrás, sobre todo, porque no hemos desarrollado una política sostenible; no hemos hecho reforma estructural, reformas agrarias, tributarias, presidenciales, políticas. Encauzamos una política buena pero cosmética, o sea, carente de raíz, sin fundamentos para su sustentabilidad.
 

Por eso si me preguntan qué va a pasar en Brasil, yo espero que no pase lo peor, que es el regreso de la derecha al poder. Ahora depende mucho de Dilma en los próximos dos o tres años.
 

Pero lamentablemente, por lo pronto, no hay señal de que va a cambiar la política económica que hace daño a los más pobres y favorece a los más ricos.

Los periodistas indagan si el consumismo y la corrupción que denuncia tanto están matando la utopía en pueblos de nuestra América, como Argentina y otros, y el entrevistado responde con un sí rotundo.
 

Sí, porque si la gente no tiene perspectivas de sentido altruista, solidario, revolucionario, de la vida, se va hacia el consumismo, y eso afecta toda perspectiva socialista y cristiana, que es desarrollar en la gente valores solidarios. La solidaridad es el valor mayor tanto del socialismo como del cristianismo.
 

En la perspectiva capitalista, al contrario, sustenta, la competitividad y la seducción de ese modo de producción es muy fuerte. Toda la presión de los medios de comunicación, publicidad, películas, telenovelas va dirigida a evitar que la gente quiera cambiar el mundo.
 

Según esos postulados, usted puede cambiar de camisa, de cabello, de anteojos, de carro o de cerveza, pero jamás cambiar su realidad política”.
Betto insiste en que “en eso radica la falla en gobiernos progresistas, no hicimos un trabajo de base, de formación ideológica de la gente, a pesar de saber que todos nosotros somos egoístas por naturaleza, desde niños.
 

La educación para el amor, para la solidaridad, es un proceso que hay que desarrollar pedagógicamente, y como eso no se cuidó desde un primer momento, ahora afrontamos las consecuencias, lamentablemente, particulariza”.
Al abordar el proceso de distopía, es decir, los intentos de presentar la utopía como algo del pasado, reitera que “en los países como Brasil o Venezuela, los gobiernos se equivocaron al creer que garantizar los bienes materiales equivalía a garantizar condiciones espirituales, y no es así”.
En ese sentido Betto es también muy agudo en el caso de Cuba al opinar que el gobierno revolucionario, que ha hecho un trabajo ideológico de educación política con el pueblo, ha sido demasiado paternalista según su punto de vista.
Explica que “la gente ha mirado a la revolución como ¿una gran vaca que le da leche a cada boca?, pero con eso no se moviliza a la gente para un trabajo más efectivo en la consolidación ideológica relacionada, por ejemplo, con la producción agrícola e industrial”.
También cree, aunque admite poder equivocarse, que la dependencia de la Unión Soviética llevó a Cuba “a acomodarse un poco, y hoy importa del 60 al 70 por ciento de productos especiales de consumo y se convirtió prácticamente en una nación que exporta servicios médicos, educadores, profesionales e importa turistas para conseguir más divisas.
 

Tenemos que reflexionar todos para definir cuál es el camino entre una perspectiva consumista y una paternalista. Y ahí hay que contar con José Martí”, recomienda.
Educación política, participación, compromiso efectivo con la lucha, adecuación de la teoría y la práctica, es lo correcto y ahí están los ejemplos de Martí, de Fidel Castro que han vivido dentro del monstruo, como el caso de Martí, y el de Fidel que proviene de una familia latifundista y se convirtió en revolucionario.
“¿Qué pasó en la conciencia de José Martí y de Fidel Castro, quienes tenían la oportunidad de hacerse un lugar en la burguesía pero tuvieron una dirección evangélica para los pobres y asumieron la causa de la liberación?”, se pregunta.
La respuesta es la que va a indicarnos el camino que vamos a seguir para evitar que el futuro de América Latina sea de nuevo un lugar de mucha desigualdad, de mucha pobreza, porque corremos el riesgo de ser de nuevo neocolonia de Estados Unidos y de Europa Occidental.
Tomando esas últimas afirmaciones recuerda algo en lo que viene insistiendo desde hace largo tiempo, relacionado con los cambios de paradigma en las sociedades nuestras.
“Ya no son paradigmas altruistas, solidarios, como el Che, Camilo, Fidel, Raúl. La gente quiere imitar a los consumistas, sus cantantes, deportistas, porque son las imágenes que el capitalismo proyecta y los jóvenes quieren una razón de vivir, todos nosotros la queremos, y es una disputa permanente entre quienes quieren llevar a los jóvenes a su redil.
 

Pero no es fácil vivir en un mundo en el que el neoliberalismo proclama que la utopía está muerta, que la historia ha terminado, que no hay esperanza ni futuro, que el mundo siempre va a ser capitalista, que siempre va a haber pobres, miserables, y ricos, y que, como en la naturaleza, siempre va a haber día y noche y eso no se puede cambiar.
 

¿Pero cómo se resuelve un problema como ese, como en el caso de Argentina, donde hay decenas de partidos y una división atroz?, preguntamos y responde con una conceptualización política.
 

La derecha se une por interés, y la izquierda por principios, y cuando la izquierda pierde los principios, ahí está el lío.
 

Qué izquierda esta, afirma, que en Brasil admite corrupción, que hace políticas de ajuste fiscal para penalizar a los pobres y favorecer a los ricos. Entonces, cuando la izquierda viola el horizonte de los principios y va por los intereses, le hace el juego a la derecha.
 

En Brasil hay una frase definidora: “con esta izquierda no necesitamos tener la derecha porque ya está”. Hay gobiernos progresistas pero con una tremenda corrupción y creen que se puede movilizar a un pueblo a través de consignas. No es así”.
 

¿Cuál es la salida entonces?, preguntamos.
 

“La tarea de la izquierda es movilizarse en la línea de una alta formación política y por ese camino es que debemos trabajar.
 

A corto plazo no hay salida, a corto plazo es que Cuba logre cómo establecer buenas relaciones con Estados Unidos y administrar bien la suspensión del bloqueo sin tornarse vulnerable a la seducción capitalista.
 

Eso es lo que me preocupa cuando veo a jóvenes irse del país para aprovechar la ley de ajuste porque es señal de que la gente está corriendo contra el tiempo para tornarse ciudadano de Estados Unidos porque en el momento en que termine el bloqueo esa ley va abajo. Pero Cuba tiene que preguntarse por qué jóvenes formados en la revolución quieren ser ciudadanos de Estados Unidos”.
Esa visión suya de un asunto al que el gobierno cubano presta la máxima atención sirve de entrada para abordar uno de sus temas preferidos: el quiebre de los sueños.
“El peligro que hay aquí, dice, es que la revolución la ven esos jóvenes como un hecho del pasado y no un desafío del futuro, y cuando la gente la ve como un hecho del pasado ya mira las cosas no por sus valores, por su horizonte revolucionario, sino por el consumismo también: quiero tener esto, lo otro, todas las cosas, y entonces aquí no pueden ahora, estiman que demora mucho y ven solo a aquellos pocos a quienes las cosas les han ido bien afuera.
 

El socialismo, asegura, ha cometido el error de socializar los bienes materiales, y no socializó suficientemente los bienes espirituales, porque un pequeño grupo podía tener sueños de cosas distintas que se podían hacer, y los demás los han tenido que aceptar.
 

El capitalismo lo hizo al revés, socializó los sueños para privatizar los bienes materiales. Miras la telenovela de O Globo, socializó los sueños, una familia está en la favela pero con el sueño de que un día será como esa heroína de la novela, yo también voy a llegar al mundo de los ricos, y eso es el opio de los pueblos.
 

Es algo que el capitalismo descubrió para garantizar los bienes, no para compartirlos ni sacarlos de los sueños. Todos deben soñar y que cada uno alimente esa esperanza de que un día podrá ser también rico, un Pelé, una Lady Gaga, un Michael Jackson es su propuesta.
 

Y ahí llega el sufrimiento de los jóvenes que ponen en su vida cuatro cosas: dinero, fama, poder y belleza, y cuando no alcanzan ninguno de esos parámetros van siempre a los ansiolíticos, las drogas, viene la frustración de los falsos valores, la cual viene siempre desde donde hemos puesto nuestra expectativa”.
 
Posted in Uncategorized | Leave a comment

Se les agota el tiempo para derrocar al Presidente, no lo harán y apelarán al terrorismo.

 

cabello-300x169

VTVCanal8 La Hojilla

“Le dieron seis meses la presidente (Nicolás) Maduro para derrocarlo; les queda cuatro meses. Se les va agotar el tiempo, no van a derrocar al Presidente y la desesperación va a conducir a actos terroristas”.

“Creen que van a generar las condiciones del 27F y 28F (…) Prefieren al país destruido”.
Es el panorama que dibuja Mario Silva en la edición de este martes de La Hojilla. “A la oligarquía no le hace falta medicina, a Lilian Tintori, a Henry Ramos Allup, y a toda la caterva de vagabundos que están planificando un golpe de Estado no le importa dejarlos sin medicina, sin alimentos”.

“Lo peor es que esta gente no tiene paz con la miseria, no le importa dejar sin luz a todo un sector”, afirmó en relación con el sabotaje de esta noche en el oeste de la ciudad capital, “dejar sin alimentos a la gente, sin medicinas al pueblo, con tal de tumbar la Revolución; es un tema de conciencia”, reflexionó.

Silva advirtió que “están repitiendo los mismos esquemas del golpe de Estado. ‘La Salida’, por lo que está preso el monstruo este en Ramos Verde, provocó 43 muertos y más de 900 heridos… ¿El pueblo va a permitir que esto vuelva a ocurrir?”.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Hitler en el Chaco Argentino?

1052494395.jpg

SpunikNews.com

¿Y si Hitler no se suicidó el 30 de abril de 1945, después de administrar cianuro a Eva Braun, sino que ambos escaparon por túneles secretos que los llevaron al aeropuerto de Tempelhof en Berlín y de allí a España y en un submarino a la Argentina?

Una vez más, la teoría de que Hitler vivió largos años en Suramérica toma impulso. La serie televisiva “Cazando a Hitler”, en History Channel, rastrea las posibles rutas del Führer en la Argentina, solo que, esta vez, el carnicero nazi no es buscado en las idílicas montañas de la cordillera de los Andes, con sus paisajes nevados, parecidos a los Alpes europeos. Ahora, se lo busca en Charata, una localidad de 30000 habitantes en la provincia argentina del Chaco con temperaturas de hasta 50 grados y en las selvas de la provincia de Misiones.

La investigación de History Channel parte de la desclasificación, en 2014, de 700 documentos del FBI en los que aparecen datos sobre una posible huida de Hitler a América del Sur. El equipo investigador parte de la hipótesis de que Hitler huyó por una serie de túneles en Berlín, desde donde habría viajado en avión a la España del dictador Francisco Franco, para dirigirse a la Argentina en un submarino.

En Charata, a 1100 kilómetros de Buenos Aires, se instalaron inmigrantes alemanes, de Europa del Este, Italia y España desde comienzos del siglo XX. La colonia alemana tenía su escuela, sus almacenes y sus emprendimientos. Hasta esa escuela llegaron los investigadores de la serie televisiva, que muestran fotos con los alemanes haciendo el saludo nazi con la esvástica, así como un sótano de un predio rural con canales de ventilación y una construcción muy sólida, y la casa de un prominente alemán, donde se cree que pudo haber un bunker oculto.

Mario Lichwarski, director del portal Charata.com, que sirvió de guía al equipo de History Channel, dijo a Sputnik Mundo que “siempre hubo una colonia alemana muy importante y gente que tuvo simpatía con el régimen nazi, pero no quiere decir que hayan sido nazis activos. Se fue creando un mito. Se cuenta por ejemplo que se reunían para hablar de Alemania en un sótano rural”, dice.

Para Lichwarski, “la versión de que Hitler estuvo en Charata no tiene mucho asidero. Son suposiciones, pero no hay datos concretos. Había gente con un buen pasar económico y desde Alemania se pedía preparar escenarios para la llegada de los jerarcas nazis, pero nunca supimos que vinieran ahí”.

“Mi padre vino de Varsovia, Polonia, pero aquí las condiciones eran muy duras para los europeos, acostumbrados al frío, a tomar vodka y borsch. Aquí, con veranos de 50 grados, sin agua potable, donde recogemos el agua lluvia en aljibes, difícil que hayan venido. Recorrimos los campos, vimos construcciones viejas, pero nada más”.

El historiador argentino Abel Basti, autor de varios libros en los cuales sostiene que Hitler huyó a la Argentina y documenta la presencia de los jerarcas nazis en Bariloche y sus alrededores, dice a Sputnik Mundo que “han forzado una situación en Charata, donde había una comunidad alemana, como en otros lugares de la Argentina, y también había esos bunkers muy típicos de las construcciones alemanas, pero han forzado la historia con un documento del FBI, que ni siquiera nombra a Charata”.

1038363600.jpg

En el segundo capítulo de la serie “Cazando a Hitler”, se muestran tres edificaciones sólidas de piedra, construidas hace más de medio siglo en medio de la selva de Misiones, donde se encontraron monedas nazis, fotos de Hitler y frascos de medicamentos. A mediados de la Segunda Guerra Mundial, “la aeronáutica nazi generó un proyecto secreto de construcción de refugios para que los más altos jerarcas nazis pudieran esconderse tras una derrota”, dijo al diario Clarín el 22 de marzo de 2015, Daniel Schávelzon, líder del equipo encontró las edificaciones.

Sin embargo, no hay evidencia que demuestre la presencia de Hitler en ese lugar. Para Basti, que investigó las confortables casas de los refugiados del Tercer Reich en Bariloche, “los lugares donde vivieron los nazis distan mucho de ser los que presenta History Channel, con climas extremos, que ni los jerarcas, ni mucho menos Hitler, hubieran soportado”. El misterio continúa.

Bariloche Pacto de silencio – Erich Priebke

Posted in Uncategorized | Leave a comment

¿La izquierda latinoamericana ha fracasado?

Dilma, Maduro e Cristina em Caracas

La Jornada

Emir Sader

Al comienzo del periodo neoliberal, las adhesiones al nuevo modelo fueron muy amplias y rápidas. Empezando con la dictadura de Pinochet en Chile, el nuevo modelo fue incorporando a nacionalismos, como el del PRI en México y el peronismo de Menem en Argentina, a partidos socialdemócratas como en Chile, Venezuela y Brasil. Fue un comienzo avasallador, del que parecía que ninguna corriente podría escapar. El Consenso de Washington y el pensamiento único han buscado consolidar teóricamente la conversión de casi todas las fuerzas políticas a ese modelo.

Sin embargo, el auge neoliberal fue corto. Rápidamente las tres economías más grandes del continente –la mexicana en 1994, la brasileña en 1999, la argentina en 2001/2002– han tenido crisis fulminantes, que han roto con la euforia del éxito del modelo. Sus principales próceres han sido derrotados, algunos de ellos fueron a la cárcel –Fujimori, Carlos Andrés Pérez– o han quedado marcados para siempre por la experiencia negativa de sus gobiernos –como Cardoso y Menem, entre otros. Las economías no han vuelto a crecer, la concentración de renta ha aumentado, así como las deudas públicas. El modelo neoliberal –el gran proyecto de reconversión modernizadora de la derecha– ha fracasado en toda la línea. Fueron derrotados sucesivamente en varios países y en otros se han sucedido gobiernos de derecha, sin mayor éxito.

LOS TRES LOCOSLa izquierda ha resistido como pudo en los años 90, aislada, hasta que ha retomado iniciativa con las elecciones de Hugo Chávez en Venezuela, en 1998; de Lula en Brasil, en 2002; de Néstor Kirchner en Argentina, en 2003; de Tabaré Vázquez en Uruguay, en 2004; de Evo Morales en Bolivia, en 2005; de Rafael Correa en Ecuador, en 2006. Se han abierto procesos de lucha contra la pobreza y la miseria en el continente más desigual del mundo, aun con esos gobiernos recibiendo herencias muy duras, como recesiones prolongadas, sociedades más desiguales, estados más debilitados.

Desde entonces, esos países han pasado por momentos de gran crecimiento económico, estabilidad política y disminución de la pobreza y la miseria de sus historias, aun en el contexto internacional de recesión y de aumento de las desigualdades. Fue por lo menos una década en cada una esas naciones con un esquema virtuoso de crecimiento y distribución de renta. En ese proceso han surgido líderes como Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales y Rafael Correa, entre otros.

Mientras tanto, la derecha ha jugado sus fichas en países como México y Perú, con inmensos fracasos. Aun cuando la economía crecía en esas naciones, los índices sociales no han mejorado. Los gobernantes se han sucedido, uno después del otro, desprestigiados y derrotados políticamente. Respecto a la ultraizquierda, ha permanecido con sus posturas de críticas teóricas, pero en ningún país ha construido alternativas, que siempre están protagonizadas por la derecha. Ningún liderazgo importante ha surgido ni en la derecha ni en la ultra izquierda.

Desprestigiados y derrotados políticamente.

LOS-TRES-LOCOSDespués de resistir la más grande crisis del capitalismo internacional desde 1929, aun los países posneoliberales sufren las consecuencias de la profunda y prolongada recesión internacional. Sumado a errores de política interna, se producen crisis en algunas de esas naciones, con derrotas electorales en Argentina y Venezuela, desgaste de gobiernos en Brasil y Ecuador. Sin embargo, aun si no lograran recuperarse en esos países, se puede decir que hubo un fracaso de la izquierda latinoamericana. Se puede hablar de fracaso en países como México y Perú, donde el desgaste político y social de los gobiernos hasta ahora no pudo ser aprovechado por la izquierda para eligir gobieros y construir alternativas al neoliberalismo.

En los países en que pasó a gobernar, la izquierda ha puesto en práctica un modelo victorioso de desarrollo ecónomico con distribución de renta, aun en la contramano de las tendencias internacionales. Es la única región del mundo que logró elegir gobiernos antineoliberales y empezar a poner en práctica procesos de ruptura con el neoliberalismo. Las inmensas transformaciones sociales positivas en esas sociedades permanecen y son una marca incuestionable del éxito de esos gobiernos.

Los mandatarios de izquierda han logrado fortalecer procesos de integración regional por toda América Latina y el Caribe, por primer vez en su historia, procesos relativamente autónomos respecto de Estados Unidos. De forma que esos gobiernos aparecen como eje de la izquierda mundial en el siglo XXI, referencia incluso para fuerzas de la nueva izquierda europea, como Syriza y Podemos.

Aun en la crisis actual de algunos de esos países, las fuerzas que están calificadas para superar la crisis de forma progresista son las de la izquierda latinoamericana del siglo XXI. La derecha se propone restauraciones conservadoras y represivas –el gobierno de Mauricio Macri en Argentina es un ejemplo claro– y la ultraizquierda, un sector sin ningún peso político. El futuro de América Latina en el nuevo siglo depende de la disputa entre gobiernos posneoliberales y proyectos de restauración neoliberal.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

LAS LECCIONES DE VENEZUELA

thumb_maduro-2Pablo Miranda

Partido Comunistas Marxista-Leninista de Ecuador.

Las elecciones  parlamentarias de Venezuela realizadas el 6 de diciembre de 2015, constituyeron una derrota contundente infringida al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro por las fuerzas reaccionarias y el imperialismo norteamericano.

Esta derrota electoral trasciende más allá de las fronteras venezolanas, incide en toda América Latina y en buena parte del mundo. Para muchos, triunfó la democracia, la libertad; para otros tantos, la revolución y el socialismo sufrieron una gran derrota.

Los representantes de la Mesa de la Unidad celebraron alborozados su triunfo y prometieron trabajar por salir de la crisis.

Por su parte Maduro expresó: “Nosotros, viendo estos resultados, hemos venido con nuestra moral, con nuestra ética, estos resultados adversos, a decirle a Venezuela que ha triunfado la democracia”. Ha ganado la guerra económica; nosotros “Gobernaremos desde la calle”.

En realidad los resultados electorales del 6-D no significan el triunfo de la democracia y la libertad, expresan de manera fehaciente el poder económico y mediático de la burguesía y los monopolios internacionales que les permitió, entre otras cosas: aprovechar el descontento de la gran mayoría de la población para posesionar la idea del cambio de rumbo.

Sin embargo no se puede ni debe soslayarse la responsabilidad de la dirección del gobierno venezolano, del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV  en la profundización y generalización de la crisis económica, en el desabastecimiento de gran parte de los artículos esenciales, en los elevados índices inflacionarios, en los escándalos de corrupción denunciados diariamente que involucran a los diversos representantes y niveles del gobierno y del partido, en el descontrol de la criminalidad y la inseguridad que campean, en el desabastecimiento que provoca las grandes colas para conseguir alimentos, que son los elementos materiales e ideológicos utilizados por la reacción y el imperialismo para combatir al “chavismo” y ganar la adhesión electoral de la mayoría de venezolanos.

Analizando el proceso electoral venezolano, Atilio Boron, connotado defensor de la “revolución bolivariana”, de Chávez y Maduro  escribió:

“Bajo estas condiciones, a las cuales sin duda hay que agregar los gruesos errores en la gestión macroeconómica del oficialismo y los estragos producidos por la corrupción, nunca combatida seriamente por el gobierno, era obvio que la elección del domingo pasado tenía que terminar como terminó”. Y, Gonzalo Abella ferviente partidario de la “revolución bolivariana” señaló:

“ <Guerra>, se pronuncia fácil esa palabra cuando no se la vive en lo cotidiano: madres deseosas de dar de comer a sus hijos soportando largas colas, llenando sus bolsas no de alimentos sino de frustraciones continuas ante la falta de leche, harina pan, papel de baño, jabón, y tantos otros artículos que se  escamotean con criminal insistencia. Contrabando hacia Colombia, llevándose lo que en cada ciudad escasea. Hay que haberlo vivido para saber que la bronca que estas situaciones  producen, apuntan casi siempre hacia arriba, no para denunciar solamente a los gestores reales de estas estrategias letales, empresarios millonarios e inescrupulosos ligados a la oposición más cerril, sino que también, casi lógicamente, el desánimo suele poner al gobierno en la mira”

Nosotros intentaremos una respuesta en correspondencia con el análisis concreto desde las posiciones marxista leninistas.

Es una realidad incontestable que Venezuela está afectada desde hace dos años por una profunda crisis económica que se descarga sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo. El gobierno de Maduro explica la crisis como consecuencia de la baja del precio del petróleo, (hay que recordar que el país depende casi exclusivamente de la explotación y venta del hidrocarburo, esta situación viene desde hace décadas pero se ha agravado durante la vigencia del chavismo en el gobierno), señala que se trata de una cuestión de carácter internacional, ajena a las responsabilidades gubernamentales.

La crisis económica de Venezuela tiene, ciertamente, el componente de la baja de los precios del petróleo pero, es también resultado de la naturaleza capitalista de la formación económico social; de la oferta y la demanda, de la competencia, de la super explotación de la clase obrera; del desmesurado incremento de la burocracia; del despilfarro y el derroche de los cuantiosos ingresos provenientes  de los altos precios del hidrocarburo que suman miles de millones de dólares, que se multiplicaron durante el chavismo; de la dependencia de la economía del país, en todos los ámbitos de las compras externas; de la corrupción y la componenda de los mandos chavistas, en todos los niveles; del desabastecimiento de alimentos y de artículos esenciales.

Ciertamente, el imperialismo norteamericano, la oposición burguesa, los empresarios y banqueros, y de manera particular, los grandes importadores, a pesar de ser los principales beneficiarios de la bonanza económica, de recibir miles de millones de dólares al cambio oficial  propiciaron un boicot económico, y en los últimos tiempos una “guerra económica” que contribuyó  a agudizar la crisis.

Esa ofensiva reaccionaria actuó y lo continúa haciendo sobre la base de una situación económica real que no se supo controlar desde el gobierno, que, a pesar de las palabras, en los hechos, concilió con los empresarios y banqueros, otorgándoles prebendas y beneficios.

En estas condiciones y no en otras se celebraron las elecciones del 6-D y los resultados fueron, como indicamos ya, la derrota del chavismo. Es decir las circunstancias planteadas avizoraban el fracaso; sin embargo, hay que decirlo, las elecciones se perdieron por parte del chavismo en el mismo proceso. Los dirigentes del PSUV y del gobierno no cesaron de hablar de la victoria, se mostraron triunfalistas, anunciaron un censo y encuestas en las que resultaban vencedores; estas afirmaciones y las formas como enfrentaron el proceso, el escogitamiento a dedo de los candidatos, la imposición de parientes y amigos en las listas, el propio desenvolvimiento de la campaña electoral les señala responsabilidades que no pueden ni deben ser ignoradas.

La “revolución bolivariana” expresión del reformismo  

Desde el triunfo de Chávez, allá por 1998, saludamos ese acontecimiento que llevaba al terreno político comerciales con China y Rusia significaban el entramado de una nueva dependencia. Ni en Venezuela ni en ningún otro país donde triunfaron, a través de las elecciones, los “gobiernos progresistas” se produjeron el derrocamiento del capitalismo, la revolución y el socialismo. Esas responsabilidades y tareas siguen planteadas.

En correspondencia con este análisis suscribimos:” “Estamos con las posiciones avanzadas, en contra del establecimiento; estamos con los que luchan, en oposición a la quietud política; nos colocamos de lado de los pueblos contra el imperialismo; nos situamos en las trincheras de los trabajadores contra la explotación capitalista; estamos con lo nuevo progresista en contra de lo viejo caduco y oscurantista; estamos con las tradiciones revolucionarias en oposición a las novelerías de los nuevos paradigmas; somos de izquierda y luchamos contra la derecha; somos revolucionarios y combativos por el poder popular, en contra del capitalismo y la reacción”

La gestión de los diversos gobiernos progresistas de América Latina es, principalmente, de carácter desarrollista: en oposición a las políticas neoliberales recuperaron el rol del Estado en las responsabilidades de la salud, la educación; en el marco de una bonanza económica impulsaron la obra pública, carreteras, puertos, aeropuertos, empresas hidroeléctricas, hospitales, escuelas; propiciaron el extractivismo y la reprimarización de la economía. Ciertamente modernizaron a los países, su infraestructura y las reglas para las inversiones extranjeras. Es evidente que no se impulsó  ninguna reforma estructural, que los marcos económicos y legislativos siguen teniendo el carácter capitalista, están signados por la dependencia del imperialismo.

De cara a estos gobiernos señalamos que estaban y están sujetos, de un lado a la presión del imperialismo y la reacción, y de otro lado a las demandas de las masas trabajadoras y los pueblos, que la responsabilidad de los revolucionarios y los comunistas era reforzar la presión popular; por esas razones  apoyamos a esos gobiernos y sus acciones, exigimos el cumplimiento de sus ofertas de campaña, y cuando sucumbieron ante el chantaje de las clases dominantes y cambiaron de rumbo, y se afirmaron como una nueva expresión de la clase de los capitalistas nos reafirmamos en las posiciones de la clase obrera y el pueblo y organizamos la oposición popular; en esa dirección venimos batallando en el Ecuador.

En el caso de Venezuela se puede ver un proceso reformista que busca, tímidamente por cierto, cambiar las relaciones económicas tales como: la expropiación de unas tantas empresas capitalistas y la entrega de su administración a los trabajadores – en realidad, en la mayoría de los casos  a funcionarios del chavismo que la burocratizan en beneficio de los intereses personales y de grupo -; la ley de tierras que distribuye la propiedad entre los campesinos; la propuesta del “desarrollo endógeno” que pretendía aprovechar los recursos naturales, la riqueza del suelo y el agua dulce para la industrialización del país y para la producción de alimentos que fue dejada de lado al poco tiempo de iniciada; La Ley Orgánica de Planificación Pública y Poder Popular que proclama el derecho de las masas a organizarse para ejercer sus derechos en todos los niveles del país, que fuera dejado en la letra y pretende resucitarse burocráticamente en el llamado Parlamento Popular.

Estas circunstancias destacan cualitativamente la caracterización de Venezuela respecto de los demás gobiernos progresistas. Esa es también la razón por la cual siempre defendimos el proceso venezolano, condenamos a la “guerra económica” de la oligarquía y el imperialismo yanqui.

Se trata de un gobierno reformista que se apoya en  los trabajadores y el pueblo, que afecta, en alguna medida, los intereses de las clases dominantes y el imperialismo norteamericano. Es un gobierno que proclama la “revolución bolivariana “y el “socialismo del siglo XXI”; que cuenta con grandes recursos económicos, la mayor reserva petrolera del mundo, altos precios de los hidrocarburos, del hierro y del aluminio; que contó hasta el 6 de diciembre de 2015 con el favor político electoral de la mayoría de los venezolanos, y entre 2005 y 2010 con 167 de los 167 asambleístas,  es decir condiciones materiales y políticas que le podrían haber permitido defenderse de la embestida del imperialismo y la reacción.

El reformismo expresa, en lo fundamental, beneficios para las clases trabajadoras y el pueblo, de ninguna manera la liberación de las cadenas de la esclavitud asalariada; cambia los hábitos y las modalidades del gobierno, y en  ningún caso conduce al gobierno de los trabajadores y el pueblo, al poder popular; recorta los beneficios de los patronos pero deja, básicamente, intactos las prebendas y privilegios de los capitalistas.  Si bien el reformismo favorece materialmente la vida de las masas trabajadoras no resuelve integralmente sus problemas y necesidades; por consiguiente no transforma a los pobres en defensores de esas posiciones, en sujetos y actores políticos por sus propios intereses. En el caso de Venezuela, buena parte de los votantes chavistas se decepcionaron y dieron la espalda al proceso, se mudaron a la oposición burguesa.

Es un gobierno corroído por la corrupción, por el burocratismo y la incapacidad de utilizar sus recursos humanos y materiales para profundizar el proceso, un gobierno que sembró lo que cosechó, el rechazo electoral de la mayoría de los venezolanos.

El VIII Congreso del PCMLE celebrado en noviembre de 2014 señalaba: “En Venezuela se libra una dura batalla entre la izquierda y la derecha, entre los patriotas y los entreguistas, entre la reacción y las posiciones revolucionarias. Evidentemente, en Venezuela, no se ha producido la revolución a pesar de las proclamas del chavismo, no se construye el socialismo, pero está de pie un proceso patriótico, democrático y revolucionario que enfrenta una feroz arremetida de la reacción. El desenlace de esa confrontación no se avizora a corto plazo. En todo caso los trabajadores, el pueblo y la juventud de Venezuela están aprendiendo a combatir en medio de luchas de alto nivel, están asumiendo la comprensión de su rol en el proceso de la trasformación social. El partido revolucionario del proletariado, el Partido Comunista Marxista Leninista de Venezuela tiene ante sí grandes desafíos y responsabilidades”

Los resultados de las elecciones del 6 de diciembre de 2015 son el desenlace político electoral de confrontación entre las posiciones reformistas y las posturas reaccionarias. En esa  contienda participaron activamente numerosas organizaciones y colectivos de izquierda revolucionaria y, lo hicieron de manera consecuente, llamaron a defender las conquistas sociales y materiales de los trabajadores, a votar por los candidatos del PSUV, señalaron también los límites y problemas del gobierno y propusieron romper las ataduras institucionales, ideológicas y políticas para abrir un cauce revolucionario a la crisis económica y política que vive Venezuela.

Evidentemente la lucha sigue. El 6-D marca una inflexión. El chavismo y Maduro fueron derrotados contundentemente, pero no han sido aniquilados. Es necesario analizar cómo se están desarrollándose los acontecimientos.

Hay que tener claro que el régimen constitucional venezolano es presidencialista, lo que significa, que aunque exista la mayoría absoluta de la oposición burguesa en la Asamblea Nacional, el Presidente Maduro cuenta con atributos y poderes que le permiten dirigir el gobierno.

En cumplimiento de esas atribuciones están tomando medidas que debían desarrollarse mucho antes tales como el funcionamiento del “Parlamento Comunal”, y una serie de restricciones y medidas que restan posibilidades a la Asamblea Nacional. Es decir, obstáculos institucionales y legales.

Hasta ahora no se observan respuestas a la crisis que continúa agudizándose, a la escasez y el desabastecimiento de alimentos, medicinas y demás artículos esenciales; a la inseguridad; en los hechos se continúa dando plataforma para la ofensiva de la derecha que ahora dispone de mayoría absoluta en  la Asamblea Nacional.   

Una buena parte de los hombres y mujeres de izquierda integrados al chavismo, al PSUV  exigen rectificaciones, una profunda autocritica y el reconocimiento de los errores, algunos señalan la necesidad de desentrañar crudamente los problemas y cambiar los hechos y las personas, dicen, “hay que rectificar caiga quien caiga”.

Las masas trabajadoras y la juventud no están dispuestas a renunciar a las conquistas sociales y las defenderán, se opondrán al desmontaje de ellas que pretenda la derecha.

Las organizaciones y colectivos de izquierda, los revolucionarios  proletarios llaman a la rectificación y a la profundización del proceso; a la afectación de los intereses de los capitalistas en beneficio de los trabajadores, al fortalecimiento de la organización sindical, a la extirpación de la burocracia, al control y condena de la corrupción y los corruptos.

La revolución y el socialismo siguen planteadas

La confrontación ideológica y política que viene teniendo lugar en Venezuela entre las clases trabajadoras, el pueblo y la juventud por un lado y las clases dominantes y el imperialismo por otro van a continuar, se va a desarrollar a nuevos niveles, a la lucha por el poder popular y el socialismo.

Las propuestas del chavismo de la “revolución bolivariana”, del “socialismo del siglo XXI” despertaron ilusiones, incorporaron a millones de seres a la movilización social y política, se expresaron en importantes beneficios sociales y materiales; reposicionaron en la subjetividad de millones los ideales de la liberación y el socialismo; pero, no resolvieron los problemas esenciales de las masas trabajadoras, la liberación del país de la dependencia imperialista.

Los niveles de organización social y sindical, el grado de movilización ideológica y política de las masas y la juventud permitirán, en la medida que la teoría revolucionaria y el partido del proletariado, se afinquen y desarrollen, el desarrollo de la lucha por el poder popular y el socialismo.

Las secuelas ideológicas y políticas implantadas por el reformismo y su fracaso van a incidir negativamente, requieren un arduo trabajo para ser descartadas y transformadas en la decisión de continuar la lucha.

El chavismo jugó un papel histórico que no se puede negar, que debe ser valorado justamente: Es y fue una expresión de la inconformidad, de la rebeldía del pueblo venezolano; una demostración de las posibilidades de impulsar el proceso de cambio; la afectación parcial de los intereses económicos de una parte de la burguesía y el imperialismo norteamericano; la constitución de un referente para la lucha popular más allá de las fronteras nacionales; la realización de un importante paso adelante en el desarrollo del movimiento obrero y popular; la reactivación y desarrollo de diversas expresiones de la izquierda, de los revolucionarios proletarios.

El chavismo visto multilateralmente adolece de deficiencias y desviaciones: al presentarse como revolucionario y desde el poder desarrollar una contemporización con la oligarquía y el imperialismo evidenció su naturaleza conciliadora a pesar de la radicalidad de las expresiones. En los hechos, el chavismo no se propuso, no podía hacerlo, el derrocamiento del capitalismo y el imperialismo, pretendió endulzarlos, maquillarlos en beneficio de los trabajadores; esta situación es consustancial a la naturaleza reformista de sus concepciones y propuestas. Hugo Chávez fue una personalidad destacada, el dirigente y líder de la “revolución bolivariana”, un luchador consecuente con la concepción y los ideales que asumió; su papel fue trascendente en el proceso, su temprana desaparición, tuvo también incidencia, le restó dinamismo y autoridad, lo debilitó.

El posicionamiento de las ideas de la “revolución bolivariana” entre las masas no fue suficiente para su adhesión electoral y menos para la defensa militante de sus realizaciones, sin embargo aún predominan en el imaginario; se expresaron en más de 5 millones de votantes y pueden constituir un basamento para su calificación, para su conversión en ideas revolucionarias, en conciencia de su papel como protagonistas de la revolución y el socialismo.

El deber de los revolucionarios es esclarecer las limitaciones y responsabilidades del reformismo y sus distancias con las concepciones de la revolución socialista, al tiempo de combatir y desenmascarar las falacias de la reacción venezolana que se utilizan por la burguesía a nivel internacional para desprestigiar y combatir la alternativa revolucionaria y a las fuerzas de izquierda.

En Venezuela, como en todos los países, la revolución es una cuestión planteada. El deber de los revolucionarios proletarios, de los comunistas marxista leninistas es continuar en el cumplimiento de organizar y hacer la revolución.

Ecuador, enero de 2016

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Claves para entender las elecciones en Venezuela y el dilema no resuelto en Argentina

10307416_434772883379195_1519910919535916019_n

Por Diego Tagarelli

¿Qué lectura podemos hacer tras la derrota del chavismo en las pasadas elecciones del domingo? Del mismo modo, ¿qué representa para la región esta victoria de la oposición venezolana inmediatamente después que las elecciones presidenciales en Argentina instalaran a Macri como el nuevo fenómeno ideológico de “cambio” orientado claramente a modificar el mapa político latinoamericano? Para responder estas preguntas debemos ofrecer una mirada distinta en aras de analizar estos sucesos electorales que, tanto en Venezuela como en Argentina, personifican una disyuntiva para toda la región.

La República Bolivariana de Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez por más de 13 años, dejó de ser aquel país ignorado por todos para convertirse en el centro del nuevo viraje político en el siglo XXI. Su capacidad de construcción y conducción política, su liderazgo regional, decisivo para los nacientes movimientos políticos que asomarían en América Latina luego del desastre neoliberal, originó sin duda un fenómeno histórico de alcance simbólico y político. Las frecuentes victorias electorales que habían permitido al chavismo ganar en todas las contiendas obedecieron no sólo a las transformaciones estructurales que se tradujeron en mayor bienestar social de la población, sino en la capacidad de regenerar una revolución democrática, novedosa, de raíz bolivariana.

Las políticas de Estado hicieron que hoy Venezuela sea uno de los países con el nivel más bajo de desigualdad en la región. La pobreza se redujo del 70,8% (1999) al 18% (2015). Cerca de 20 millones de personas son beneficiadas por los programas sociales, llamados “Misiones”. 2.5 millones de mayores fueron incorporadas al sistema jubilatorio. La UNESCO ha reconocido que el analfabetismo fue eliminado. El 85% de los niños asisten a la escuela. El país se ubica segundo en América Latina y quinto en el mundo con las mayores proporciones de estudiantes universitarios (1 de cada 3 venezolanos están inscritos en algún programa educativo). En 1998, había 18 médicos por cada 10.000 habitantes, en la actualidad hay 100. En los últimos 4 años se construyeron más de 800 mil viviendas a través de la Misión Vivienda Venezuela (record mundial). Venezuela tuvo 20 trimestres consecutivos de crecimiento durante el gobierno de Hugo Chávez.

Sin embargo, el panorama económico actual de Venezuela presenta adversidades objetivas para considerar. Al día siguiente de la muerte de Chávez, la oposición venezolana (en conjunto con Estados Unidos y el poder financiero-petrolero mundial) diseño una nueva estrategia para acabar con el proceso bolivariano. A pesar que los avances en materia social se mantienen, la guerra económica desatada en los últimos 3 años afectó los niveles de estabilidad sostenidos por años. La situación económica del país es sumamente grave. La inflación este año superó el 300%, la caída de los precios del petróleo fueron del 60%, a lo que se suma la caída del PIB (cerca del 4% en 2014), escasez de bienes y servicios, desabastecimiento de productos de consumo popular, incremento de precios en forma indiscriminada, largas colas para conseguir mercaderías, asedio a los bienes importados, etc. Las limitaciones del modelo económico venezolano, cuya dependencia histórica sobre la renta petrolera impiden generar un mercado interno e industrial relativamente autónomo a corto plazo, fueron factores claves que incidieron fuertemente para alentar un clima social conflictivo. Y evidentemente, la desaparición de Hugo Chávez, ayer y hoy, es un duro golpe moral al pueblo venezolano.

Considerando estos datos críticos y la persistente desestabilización incrementada por las corporaciones y círculos opositores, cabe preguntarnos: ¿Podemos reducir esta elección parlamentaria sin considerar el 42% de los electores que, ante este escenario económico desfavorable, sigue apoyando la revolución bolivariana? Mejor dicho: ¿Qué representa políticamente ese 42%?

Sería un error suponer que la región está atravesando el fin de ciclo de los procesos políticos populares, que los procesos transformadores fracasaron o que es inevitable el triunfo de la nueva coalición neoliberal en América Latina. Ese 42% de venezolanos, cerca de 6 millones, representa un bloque político popular muy consistente, no cautivado ni engañado por las espantosas operaciones mediáticas y, reiteramos, frente a un contexto de grave crisis económica. Como sabemos, en política, no sólo los números definen una correlación de fuerzas para determinar victorias o derrotas. De ningún modo la victoria de la oposición en Venezuela expresa un cambio político respaldado contundentemente por la sociedad. Y esto en la medida que no se ha expresado en las urnas para convalidar procesos de ajuste estructural o rechazar los logros del chavismo, sino para rectificar el rumbo del país que, reitero, fue apoyado en las urnas por 6 millones de venezolanos en el marco de una guerra económica brutal, sólo comparable a la crisis en Cuba durante el periodo especial o los momentos pre-golpistas en Chile a Salvador Allende.

Ahora bien, ¿cuáles son las diferencias que se nos presentan, desde un punto de vista social, político y económico, entre Venezuela y Argentina que hicieron peligrar sus proyectos nacionales? En primer lugar, el Kirchnerismo fue derrotado en un contexto económico radicalmente distinto al registrado en Venezuela, es decir, con niveles de crecimiento y estabilidad que ni siquiera los economistas neoliberales más acérrimos pueden desmentir. No ha existido en Argentina una guerra económica frontal que sea motivo directo de una derrota electoral. No hace falta ahondar sobre esta cuestión, los números y realidades hablan por sí mismo.

En segundo lugar, cierta dirigencia del PSUVE, al igual que otras direcciones en el seno del Estado, no lograron ser modificadas ante el llamado de las fuerzas chavistas de base, lo cual afectó su dinamismo con el pueblo. Pero la unidad del Polo Patriótico mantuvo una vocación frentista capaz de canalizar las fuerzas populares en una dirección in-divisible, sin grandes fisuras que hagan peligrar su unidad, lo cual, evidentemente, permite al chavismo condensar sus contradicciones dentro del movimiento nacional bolivariano para reimpulsar los espacios políticos conquistados y hacer frente a una ofensiva de la oposición (cuestión ésta que será motivo de disputa en los meses y años que vienen). Respecto a Argentina, en los últimos años, el riesgo de consolidar un espacio reducido dentro del FPV donde ciertos grupos establecen su hegemonía sobre el amplio movimiento nacional (paralizando al mismo tiempo la incorporación de otras corrientes y sectores políticos, incluso del propio peronismo), las defecciones internas que causaron un vacío en la candidatura de D. Scioli, el proceso de aburguesamiento de algunos sectores, traducen “en parte” una debilidad orgánica en la unidad del movimiento que fueron determinante, por ejemplo, en muchas provincias para la elección nacional.

En tercer lugar, la intensa participación estimulada desde espacios populares comunales en Venezuela merece otra lectura: el Censo Comunal 2013 permitió cuantificar en todo el país 40.035 Consejos Comunales, 1.450 Comunas Socialistas, 28.700 Movimientos Sociales, que suman 71.500 organizaciones sociales. Estas estructuras de poder popular edificadas territorialmente no ejercieron prácticas electorales autónomas, divisionistas, sino que contribuyeron a fortalecer una geometría de poder que difícilmente permita hablar de la desaparición del chavismo. Un tipo de empoderamiento directo que es sostenido desde las bases mismas del proyecto bolivariano a través de espacios de extracción e identidad popular que genuinamente han ido cimentando un nuevo ejercicio de poder. En última instancia, la participación y gradual conciencia política de las masas es central. Este empoderamiento de la sociedad venezolana no sólo se define por las medidas públicas o los marcos jurídicos de protección social, sino por el proceso inquebrantable de lucha político-cultural dados en todas las instancias, por la movilización permanente de masas y la transferencia de poder real ejercido directamente a través de este tejido de poder popular; es decir, por las células territoriales de organización encarnadas en los consejos comunales, sindicales y diversas formas comunales que, de ningún modo, se hallan subordinadas a las decisiones fragmentadas de organizaciones des-territorializadas.

La intensidad política de participación social en Argentina ha sido también muy importante. Pero las fracturas internas asfixiaron otras instancias populares de participación, limitando a su vez las posibilidades de construcción en espacios genuinamente populares -con real ejercicio de poder. Esas instancias quedaron segmentadas en determinadas organizaciones dentro del Kirchnerismo que ocuparon espacios políticos cada vez más relevantes. Por otro lado, la pelea con la dirigencia sindical no fue compensada con otros vínculos directos hacia una masa importante de trabajadores que permitiera una movilización activa en las calles cuando algunas ocasiones lo exigían; necesario como demostración de fuerzas que siempre desplegó el peronismo histórico (con los sectores obreros al frente) y que fue determinante, por ejemplo, en el enfrentamiento con las patronales agropecuarias en el 2008. Cuestión ésta que sí puede verificarse en Venezuela u otros países. Por el contrario, fueron sólo algunas organizaciones los capitalizadores excluyentes de las manifestaciones públicas, posicionadas como intermediarias inmediatas entre el pueblo y el liderazgo de la Presidenta.

Evidentemente, tanto en Venezuela como en Argentina, se impone la tarea de una revisión y rectificación de sus procesos, cada cual con sus realidades y coyunturas diversas. Pero de ningún modo podemos hablar de un derrumbe del chavismo, el peronismo o del resto de los movimientos progresistas en la región, sino más bien de un reflujo, retroceso, repliegue, que sólo el tiempo podrá adjudicar victorias o derrotas políticas efectivas. Dilemas que deberán analizarse a fondo para los tiempos que vienen. Ello dependerá de las luchas populares y de cómo una verdadera unidad sudamericana logra contrarrestar un nuevo orden internacional que el capitalismo salvaje ha desatado en el mundo.

Posted in Uncategorized | Leave a comment

Venezuela: la contrarrevolución gana las elecciones

 

thumb_maduro.png

Written by Jorge Martín
Monday, 07 December 2015

marxist.com

En la noche del 6 de diciembre, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunció los resultados provisionales, pero concluyentes, de las elecciones parlamentarias. La oposición contrarrevolucionaria de la MUD había ganado 99 escaños contra 46 del PSUV, con otros 22 escaños pendientes de adjudicar. Este es un serio revés y es nuestro deber analizar las razones y explicar las posibles consecuencias.

En primer lugar cabe destacar que no hubo disturbios en las calles, guarimbas, desconocimiento de los resultados ni clamor de “fraude” en los medios de comunicación del mundo. Cada vez que la revolución bolivariana ganaba una contienda electoral (y ha ganado muchas en los últimos 17 años) fuimos sometidos a una campaña de mentiras y desinformación. “Venezuela es una dictadura”; no hay libertad de expresión”; “un régimen autoritario”, era el coro habitual de la CNN, Fox News, el ABC y El País. Debe ser un tipo muy peculiar de “dictadura”, que sólo existe cuando los partidos capitalistas son derrotados, pero desaparece por arte de magia, como el gato de Schrödinger, si se trata de la derrota de las fuerzas revolucionarias.

La participación en estas elecciones fue alta: 74,25% de los 19 millones de votantes, 8 puntos por encima de la de la elección de la Asamblea Nacional anterior en 2010, aunque no alcanzó el nivel de las elecciones presidenciales de 2013 (cuando fue del 80%). Desde muy temprano en la mañana había una plena movilización en los barrios pobres y zonas de clase trabajadora de las grandes ciudades para ir a las urnas, empezando incluso a las 4 o 4.30 de la mañana con un toque de diana bolivariano, pero se dio una movilización similar y aún más grande entre los votantes de la oposición.

Hubo colas en las urnas durante todo el día y, finalmente, el Consejo Nacional Electoral (CNE) tuvo que ampliar el tiempo de votación una hora más, hasta las 7 de la noche. En muchos casos, las mesas electorales permanecieron abiertas durante otra hora o más, asegurándose de que todo el que estaba en la cola podía votar. Escandalosamente, los principales líderes de la oposición “democrática” protestaron ante esta decisión y exigieron ¡el cierre de las mesas!

A pesar de que los resultados nacionales completos no se han publicado aún, es posible hacer un primer análisis de las cifras. Si las comparamos con las elecciones a la Asamblea Nacional de 2010 podemos ver que mientras que el voto de los partidos revolucionarios en general, se mantuvo, el de la oposición aumentó de forma masiva, lo que indicaría que la mayor parte del aumento de la participación, así como de los nuevos votantes fueron a los partidos de la MUD. Si la comparación se hace con la más reciente elección presidencial de 2013, podemos ver cómo el PSUV perdió casi 1.5 millones de votos, mientras que el voto de la oposición se mantuvo e incluso aumentó ligeramente.

Partidos bolivarianos Oposición
2010 Asamblea Nacional 5,423,324 5.320,364

2013 Presidenciales 7,587,532 7,363,264

2015 Asamblea Nacional 6,082,000 7,500,000

(Nota: Las cifras de 2015 son sólo una estimación y deben ser tomadas con precaución)

Aunque el voto sigue siendo muy polarizado en líneas de clase, también está claro que la oposición ha logrado penetrar de manera seria incluso en lo que solían ser bastiones revolucionarios.

Aunque Antímano, una zona obrera y popular del oeste de la capital, Caracas, sigue siendo fuertemente chavista (37.000 votos y 55% para el PSUV, 27.000 votos y 40% para el MUD), lo es menos que lo era en 2010 ( 39.000 votos y 68% para el PSUV, 15.000 votos y 27% para el MUD). Aquí la MUD de oposición incluso ha aumentado sus votos en comparación con las elecciones presidenciales de 2013 (cuando recibió 21.000 votos).

Mientras tanto, la zona de clase media y media-alta de Baruta, en el este de Caracas, se mantiene firmemente contra-revolucionaria (31.000 votos y 85% para la MUD, 4.600 votos y 12% para el PSUV), pero el resultado es más o menos el mismo que en 2010 (30.000 votos y 85% para la MUD, 4.600 votos y un 13% para el PSUV).

La oposición incluso ha conseguido ganar en el bastión revolucionario de la parroquia del 23 de Enero, en Caracas, por el más ajustado de los márgenes. Aquí, en 2010, el PSUV obtuvo 29.000 votos contra 16.000 de la oposición (con una participación del 70%), mientras que ahora el PSUV bajó a 25.017 y perdió ante la oposición que obtuvo 25.140 (con una participación del 77%).

¿Cuáles son las principales razones de esta derrota?

Antes de las elecciones ya habíamos escrito un largo análisis de la situación particularmente difícil a la que se enfrentaba a la revolución bolivariana. Hay una serie de factores que no deben subestimarse: la campaña mediática contra la Revolución, la injerencia y acoso imperialista (directamente por parte de los EE.UU. e indirectamente a través de Colombia, Guayana, el nuevo presidente argentino Macri, la OEA, etc.), el sabotaje de la economía y el aumento de la inseguridad y la delincuencia. Sin embargo, no se puede decir que estos fueran decisivos, ya que ya estaban presentes, en mayor o menor grado, en las elecciones anteriores (particularmente las presidenciales del 2013), que el PSUV logró ganar.

thumb_pdvsa.jpgHay también una serie de nuevos problemas o algunos que ya existían pero que han empeorado sustancialmente, particularmente en el terreno de la economía. Especialmente el colapso en el precio del petróleo que ha reducido considerablemente el margen de maniobra del gobierno en términos de dinero para políticas sociales y capacidad para importar alimentos para abastecer a un mercado interno estrangulado por la rebelión de los productores capitalistas contra los controles de precios .

La hiperinflación, la agudización de la escasez de productos básicos, el acaparamiento, el mercado negro – todos de ellos claramente han jugado un papel clave. Maduro los mencionó en su discurso de aceptación de los resultados de las elecciones, cuando dijo “se podría decir que la guerra económica ha ganado”. Esta es sólo una explicación parcial. Las masas revolucionarias en el pasado han resistido el asalto económico de la clase capitalista, sobre todo durante el paro patronal y sabotaje de la industria petrolera de 2 meses de diciembre de 2002 hasta principios de febrero de 2003. ¿Por qué fue diferente esta vez?

Se trata de entender la combinación de los factores mencionados con el sentimiento de que la dirigencia bolivariana es incapaz o reticente a resolver estos problemas. No sirve denunciar constantemente al Grupo Polar y a su propietario Lorenzo Mendoza por el papel que desempeñan en la escasez de productos básicos. La denuncia es totalmente cierta, y una gran parte de las masas son plenamente conscientes de ello. El problema es cuando estas denuncias se repiten pero no van acompañadas de acciones concretas. Ha habido constantes amenazas que el Grupo Polar iba a ser expropiado. El Primero de Mayo de este año, los trabajadores de Polar en lucha estaban en el escenario principal de la marcha Bolivariana.Se amenazó, de nuevo. con la expropriación. Pero no pasó nada.

Además de esta falta de medidas serias, el burocratismo y la corrupción han alcanzado niveles sin precedentes, provocando la desmoralización, escepticismo e incluso cinismo entre amplias capas de las masas bolivarianas y sus elementos activos. Si las fábricas expropiadas y de propiedad estatal, donde los trabajadores han tratado de poner en práctica elementos de control y gestión obrera en diferentes grados, pero han sido derrotados por la burocracia, están plagados de mala gestión y corrupción abierta, esto fortalece la propaganda por parte de la oposición capitalista de que las nacionalizaciones no funcionan. Peor aún, desmoraliza a los activistas de la clase de trabajadora que luchan por el control obrero.

No faltarán los que traten de culpar de la derrota a las masas “malagradecidas” y su “bajo nivel de conciencia”. Esas voces que ya se pueden escuchar. “La revolución les dio educación, salud y vivienda, y ahora votan por la oposición”. Esta es una argumentación completamente falsa que reformistas y burócratas utilizan para justificarse. En realidad es una “explicación” que no explica nada.

La misma clase obrera y las masas pobres han mostrado su instinto revolucionario, espíritu de sacrificio y lealtad al proyecto bolivariano en innumerables ocasiones. Fueron las masas las que derrotaron el golpe de Estado en 2002, el paro patronal en 2002-03, las guarimbas y referéndum revocatorio de 2004, respondieron por millones al llamado de Chávez para crear el PSUV y luchar por el socialismo, etc.

El problema es que cada vez que las masas han avanzado intentando arrebatar el poder a la clase dominante, mediante la creación de los consejos socialistas de trabajadores en las instituciones del Estado, mediante la ocupación de fábricas y el control obrero de la producción, ocupando la tierra, creando comunas socialistas en los barrios, la burocracia que en realidad es la quinta columna del capitalismo dentro del movimiento bolivariano les ha bloqueado y obligado a retroceder.

Por dar sólo tres ejemplos recientes. Industrias Diana es una planta de procesamiento de aceite y margarina, que fue expropiada en 2008 por Chávez y ha estado funcionando bajo control obrero desde entonces. En 2013, el ministro de Alimentación de Maduro, Osorio, decidió imponer un nuevo gerente sin consultar a los trabajadores y en contra de su voluntad. Los trabajadores resistieron y argumentaron que tenían algo a decir en el asunto. El choque se convirtió en un conflicto sobre el tema del control obrero. Finalmente, después de meses de lucha, los trabajadores lograron defender el control obrero y se retiró el nuevo gerente.

Un choque similar se está desarrollando en Fama de América, una planta de procesamiento de café que fue expropiada en 2010 como resultado de la lucha de los trabajadores. Actualmente hay un conflicto por el despido de uno de los principales activistas de los trabajadores en la planta por parte de la dirección. Los trabajadores sostienen que el despido es un ataque político a la organización de los trabajadores.

En un incidente separado cientos de trabajadores fueron despedidos del Ministerio del Ambiente cuando se fusionó con otro a principios de año. Los trabajadores han estado luchando por sus derechos, pero no han sido escuchados por las autoridades.

Estos son sólo algunos ejemplos que podrían ser replicados a todos los niveles. Es en este contexto que hablar de “revolución” y “socialismo” se convierte en retórica vacía. Como advertimos antes de las elecciones: “existe un serio peligro de que la oposición obtenga un buen resultado en las elecciones parlamentarias, ganando la mayoría de los votos y tal vez incluso la mayoría de los escaños. … Si eso sucede, no será culpa de las masas bolivarianas, sino de sus dirigentes reformistas, que han evitado constantemente el camino de la expropiación de la clase capitalista, y han elegido en su lugar llamamientos a la buena voluntad de los capitalistas privados, o utilizar medidas administrativas para tratar de regular el mercado capitalista.”.

Perspectivas
thumb_maduro-2Está claro que la contrarrevolución utilizará la posición que ha ganado en la Asamblea Nacional para iniciar un asalto implacable sobre todas las conquistas de la revolución (y son muchas y de gran alcance). Tendrán como objetivo hacer frente a los problemas económicos que enfrenta Venezuela, haciendo pagar el peso de la crisis a los trabajadores, levantando el control de precios, mediante reducción del gasto social, la devaluación de la moneda, etc.

Sobre todo van a utilizar su victoria para lanzar un asalto al poder de las instituciones que permanecen en manos del movimiento bolivariano, en particular activando el referéndum revocatorio presidencial a la primera oportunidad que tengan. Aprobarán una ley de amnistía que libere a todos los activistas contrarrevolucionarios y políticos opositores en la cárcel por su participación en los disturbios de 2014 que causaron 43 muertes.

En un primer momento, la derrota será un duro golpe para los activistas revolucionarios. Durante muchos años el movimiento ha estado avanzando de victoria en victoria. Sin embargo, después de la conmoción inicial, habrá un intenso debate político sobre las causas de la derrota. Al igual que en la revolución española, cuando el aplastamiento de la sublevación de octubre 1934 llevó a la radicalización extrema de las organizaciones socialistas (empezando por la Juventud Socialista), la derrota de Venezuela debe conducir al fortalecimiento del ala más radical y revolucionaria del chavismo.

Al mismo tiempo, se renovará la presión sobre el ala reformista y burocrática del movimiento. Algunos ya están hablando de la necesidad de “diálogo” y “compromiso”. Algunos altos funcionarios corruptos ya estarán preparándose para saltar la talanquera, para cambiar de bando, en defensa de sus privilegios y botín. Esto debería producir una clarificación saludable en las filas del movimiento bolivariano. A los verdaderos amigos se les conocen en las dificultades.

new-clashes-between-revolution-counter-revolution-being-prepared-4Las masas venezolanas no renunciarán fácilmente a las conquistas de la última década. Queda por ver con que velocidad la oposición capitalista intentará desmantelar las misiones sociales más importantes, expulsando a los médicos cubanos de la Misión Barrio Adentro, aboliendo las misiones educativas, atacando las nuevas universidades, restringiendo el número de jubilados, privatizando empresas públicas, y aplicando una purga política en el aparato estado, etc. Lo más inteligente por su parte sería avanzar con cautela. Pero la inteligencia no es una cualidad que caracterice a la oligarquía venezolana. Los amos del valle se sienten confiados y esta confianza podría llevarles a cometer imprudencias. Cualquier provocación puede desencadenar una contra-reacción de las masas bolivarianas, que han sido derrotadas en el terreno electoral, pero no han sido en absoluto aplastadas.

En este nuevo terreno de lucha, la cuestión crucial es aprender la lección principal: el período en el que el reformismo parecía funcionar (aplicando misiones sociales masivos sin expropiar a la oligarquía) ha llegado a su fin. La revolución bolivariana sólo puede recuperarse de este golpe mediante la adopción de un programa socialista claro, poniendo en práctica el legado del presidente Hugo Chávez, quien en su “Golpe de Timón” esbozó los dos principales tareas pendientes: una economía socialista y la destrucción del Estado burgués.

Se requiere una lucha ideológica. Para que el movimiento bolivariano se recupere de este golpe necesita armarse con un programa socialista revolucionario claro.

Posted in Uncategorized | Leave a comment